
NATURAL
El animal
no tiene margen de duda.
Su hábitat
no da lugar.
No es que siga una regla
“inquebrantable”,
son
hechos.
El hombre
puede permitirse ese gran
privilegio,
pero
su “inquebrantable” regla
hace
que ese lobo,
esa serpiente…,
“él”,
sirvan
a ella.
Es así
que ese animal,
en “realidad”,
no es distinto.
Incluso
el hombre,
ya sin margen de duda,
nadie
lo puede negar…,
ES
“MÁS"
